lunes, 3 de noviembre de 2014

Opinión: Bud Spencer y Terence Hill

Mencionar los nombres de Bud Spencer y Terence Hill es decir humor clásico. Y del bueno. Y golpes, a los maleantes, a los que se aprovechan, a la mafia (que gran parte del elenco secundario se repite en varias entregas) a los que ostentan el poder pero lo aprovechan para el mal.

Hablar de sus aventuras es tener la posibilidad de reírnos con la rudeza del "Gordo"... (no, no se necesita mucho para saber que nos referimos al gran Bud) y la simpatía de Terence.

En casi todas sus películas, el tópico es juntarlos para, mediante primero malentendidos (generalmente a Spencer no le agrada la apariencia y la verborragia a Hill) tener la excusa perfecta para unir fuerzas, la física del primero y la inteligencia y agilidad de su compañero. Ambos golpean bien, son fuertes, directos...y dan siempre en el blanco.

Inicialmente sus proezas no estaban enfocadas al lado cómico, de hecho los western caían en la figura de Hill como héroe vengador, pero la vez que se ideó que podían rendir bien como duo, se acabó la veta "seria"...nacía una dupla que con más de quince títulos se convertirían en suceso primero en Italia y España, luego en el mundo.


Con "Tu perdonas...yo no" (1967) daba el director Giuseppe Colizzi su primera entrega de la "Trilogía de Cat Stevens y Hutch Bessy", el humor se asomaba pero predomina las pistolas, las botas y los hombres que disparan por atrás, sólo tres años después Sergio Corbucci conduce "Le llamaban Trinidad", donde Hill es el aludido del título.

La gestualidad y el enorme carisma puesto por los protagonistas dejaban una cinta fresca, donde el par de ladrones además de ser unos bestias con la comida y el entorno, tenían buen corazón y ayudaban a una colectividad de Mormones a proteger sus terrenos...a puño limpio.

Aquí Spencer posee las mismas agilidades con las armas que su hermano, aunque su idioma preferido es la que será su impronta en los años venideros: el golpe a lo bofetón, o el martilo, que consiste en cerrar su puño y caer sobre la cabeza de su oponente.
Las armas de cualquier índole eran para mostrar, en contadas ocasiones se usaban porque se perdían o no tenían balas, era la hora preferida...
 
Siendo sinceros, la trama no es la maravilla, sólo un pretexto para que trompadas y patadas asomen en cada esquina...y sin embargo funcionó, y de qué manera. Con el argumento de salvar a religiosas, huérfanos, población oprimida o chicas en problemas, se rodaron más de 12 películas con las mismas características donde Terence es el galán y usa todo el ingenio para los trucos y su némesis grande, que prefiere poner lo físico y acabar todo para gozar del dinero, que como toda comedia terminará en las manos de los necesitados del momento.

Acá viene lo mejor: los secundarios, que siempre eran los portadores del terror, malvivientes emulando a la mafia, maleantes o sicarios que eran un espectáculo: una parodia donde querían ganar por cantidad, con lo cual el par protagónico tenía para cada uno digamos...entre 12 a 15 rivales.

Los golpes eran ridículos y por supuesto, terminaban en el piso. Lo que recuerdo ahora es que muchos repetían el papel, eran las "bolsas de arena" con distinta vestimenta en cada film.

Con "Y si no, nos enfadamos" se disputan un minibólido rojo en una carrera empatada, la solución se dará en una contienda de comida donde (cuando no) los malos de turno destrozan el establecimiento, y de yapa el automóvil. Visitando a un gánster (con la pinta de un Padrino y todo) le dan un ultimátum: auto nuevo...o se enfadarán.

Luego seguiría "Dos super-policias", la desocupación es algo que a los personajes del duo no les gusta mucho,el hambre está haciendo estragos y ¿qué mejor que robar un minisuper?
La odisea termina cuando por error se confunden y entran a la oficina de reclutamiento de policias....ahora el Orden tiene a dos nuevos compañeros contra el crimen, que desean ser despedidos y harán lo posible para volver a su antigua rutina. En el camino, una banda de malhechores hace de las suyas y con sus métodos tendrán que arreglar todos los problemas que se vienen...

Termino con "Dos puños contra Río", donde nuestro "grandote" es un saxofonista y el "enano" un acróbata y todo lo que sea de riesgo. Una profesión que le vendrá de perillas, ya que ambos son increíblemente parecidos a dos primos multimillonarios (que son interpretados por ellos mismos) pero realmente muy cobardes. Por un millón para cada uno tienen que suplantarlos ya que los aristocráticos están en la mira de unos secuestradores del bajo mundo.

Ahora con vestimenta de categoría y con todo lo que el dinero puede costear pero siguiendo con sus modales bruscos, sus negocios y aficiones dan un giro mientras intentan desenmascarar a los enemigos de la alta sociedad. Cuando están los cuatro a la vez se ven las diferencias de educación, aunque todos aprenden de sus "iguales".De las más divertidas de esta pareja de comediantes.

Hay muchas otras que no menciono (aunque no descarto su análisis alguna vez) pero en igual medida son parecidas, para pasar el rato y olvidarse del mundo.
 Mientras Spencer siguió con la veta cómica y se caracterizaba por ser detective, aunque a su manera, Hill fue más versátil, ya viniendo con títulos que fueron clásicos como "El gatopardo" o "Cártago en llamas", siguió con "Marchar o morir", coprotagonizada junto a Gene Hackman, Catherine Deneuve y Max Von Sydow, sin dejar el humor en otras entregas.

Nos vemos en otro número




1 comentario:

  1. Excelente artículo. La verdad es que esta pareja como dúo cómico lo bordaba. ¡Y qué míticos los tortazos!

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